Los asesinos amorosos

El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido.
JulioCortázar Continuidad de los Parques

 

La mujer esperaba en el punto de reunión lista para darle las ordenes a su amante.

A las doce de la noche empezó la tragedia, según la mujer. El portero estaba durmiendo, esperando el cambio de turno, por eso solo tenían 10 minutos para actuar. Debían subir por las escaleras  hasta el segundo piso, la primera puerta de la izquierda tenía que estar abierta,  y el hombre dormido en su  cama.  Terminar con él  de manera indolora y silenciosa, pero segura, sin que nadie se enterase  y así terminar con el drama.

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