Días sin ti.
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Últimamente me sentía más vacía de lo normal. Veía cómo todo se me hacía cuesta arriba, porque sabía que mi vida iba a dar una vuelta de 360 grados, solo era cuestión de tiempo para que pasara. Lo sabia; sabia que tenia que aprovechar al máximo el tiempo que me quedaba con mamá. El cáncer

Por un millón de razones
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POR UN MILLÓN DE RAZONES “la tranquilidad del estudio” Es la tranquilidad del estudio lo que me está matando; el silencio. La soledad que siento me corroe como un cáncer, imparable, irrebatible. Odio el despertarme y no verte, no verte agarrando el edredón y aplastándote la cara con el cojín. Odio desayunar, desayunar sin oír

Soñado con todas mis fuerzas.
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Arrellanado en su sillón favorito, […], dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde. Sueño con un mundo en el que pueda ir a dar un paseo, sentir la lluvia caer bajo mis hombros y respirar el olor húmedo propio del césped mojado. Sueño con un mundo en el que mis calvarios sean

Contra todo
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Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba Daniel se había criado en una familia con un alto poder adquisitivo, donde sus padres nunca le prestaron demasiada atención. José y María, sus progenitores, se dedicaban al mundo de las inversiones y se pasaban horas y horas en su

A los 16
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Ella debía seguir por la senda que iba al norte. La vida de Aiden se basaba en estudiar y poco más. Nunca le interesó tener amigos, más bien ha sido una persona fría que prefería la reconfortante y tranquila soledad. Jamás sintió deseos de estar junto a alguien, ni siquiera mostraba interés. Pero todo eso

Los jardines de Granada
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Hace un año que viajé a Andalucía, y exactamente a Granada, mi segunda ciudad favorita de España. Lo que más me gustó fue mi paseo por un parque de robles cercano muy conocido de allí. ¿Por qué un simple paseo en un parque fue mi momento favorito? Es una larga historia, y creo que no

A los 16
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Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida.   A los dieciséis años, pidió un deseo y se cumplió.   Cada año, al llegar su cumpleaños, pedía siempre lo mismo, el libro de sus sueños, Continuidad de los parques escrito por Julio Cortázar.